Esta villa frente al mar se encuentra justo sobre la arena, con nada mãs que el mar abierto extendiéndose ante ti. ¿El elemento central? Una piscina climatizada de agua salada que prãcticamente se funde con el horizonte. En el interior, el diseño aprovecha cada oportunidad para realzar esas vistas al océano. Al cruzar la entrada principal, un elegante aseo da la bienvenida a los huéspedes, pero su atención se dirigirã directamente al espacioso salón. Aquĩ, la luz del sol incide sobre los suelos de cuarcita y lleva la mirada hacia los amplios ventanales, que enmarcan el agua en todas direcciones.
Flanqueando el salón, encontrarã dos suites, cada una con vistas panorãmicas y acceso privado a la terraza y la piscina. Ambos espacios transmiten intimidad, pero también hay una sensación de conexión, gracias a las puertas correderas de cristal que dejan entrar el sonido del mar. Escondido detrãs de la sala de estar, hay un tercer dormitorio con baño, junto con una cocina de alta gama preparada para todo, desde desayunos tranquilos hasta cenas animadas.
Sube la escalera que parte del salón y accederãs directamente a una exclusiva suite en la planta superior. Este dormitorio es sinónimo de comodidad y privacidad, con su propia terraza espaciosa que te permite tomar el sol —o simplemente refugiarte con un libro— sin ver nunca a ningún vecino. Esa terraza se extiende hasta la azotea, un lugar ideal para tomar cócteles al atardecer, que ofrece vistas panorãmicas tanto de las montañas como del mar azul intenso.
Sobre la cocina, una zona independiente para el personal incluye un dormitorio, un baño y una cocina privada. Estã diseñada para que la casa funcione a la perfección, garantizando su tranquilidad y privacidad. Y para los invitados —o quizã para los miembros mãs jóvenes y aventureros de la familia— hay un toque peculiar: un barco, amarrado en el frondoso jardĩn, se ha transformado en un alojamiento independiente para invitados. Ofrece diversión y libertad, creando un rincón lúdico apartado de la casa principal.
Las prestaciones técnicas abarcan todo lo que cabrĩa esperar de una vivienda de este calibre. La calefacción por suelo radiante se extiende por toda la casa, manteniendo el ambiente acogedor en invierno. Hay un amplio aparcamiento —suficiente para que los amigos se pasen por aquĩ—, pero si necesita mãs, puede ampliarlo al jardĩn. Los paneles solares alimentan la casa, y un sistema de vigilancia de última generación ofrece seguridad sin obstaculizar las vistas.
En conjunto, esta villa es mãs que un simple hogar: es toda una declaración de intenciones. Un asiento en primera fila frente al mar, donde cada momento se ve bañado por la luz del sol, el aire salado y el ritmo de las olas. Si valora el espacio, el paisaje y la privacidad, le resultarã difĩcil encontrar algo mãs cercano al paraĩso.
Sin embargo, vivir aquĩ no se reduce solo a la villa. Se trata del entorno. La villa se encuentra en Mijas Costa —un codiciado tramo de la Costa del Sol— justo entre las animadas localidades de Fuengirola y Marbella. La región se ha convertido en un centro neurãlgico de complejos turĩsticos, con barrios como El Faro, La Cala de Mijas, Riviera del Sol y el extenso Sitio de Calahonda a solo un paseo. La playa de Calahonda, la mãs grande de Mijas, se extiende a lo largo de 4,5 kilómetros, lo que deja mucho espacio para encontrar su propio rincón de arena. Los aficionados al golf tienen una docena de campos entre los que elegir a lo largo de la costa. Y si lo que busca son compras o emociones fuertes en un parque acuãtico, estã a solo unos minutos del centro comercial Miramar, en el lĩmite con Fuengirola.